Implantes dentales: la solución más duradera

Imagen de un implante dental

Implantes dentales: la solución más duradera

Perder una pieza dental, ya sea por una caries avanzada, un traumatismo o una enfermedad periodontal. Plantea siempre la misma pregunta: ¿cuál es la mejor forma de sustituirla? Hoy en día, los implantes dentales son la opción que ofrece resultados más naturales y duraderos. En Clínica RAdental, clínica dental en Granada, los recomendamos cuando el caso del paciente lo permite.

Qué son los implantes dentales y cómo funcionan

Los implantes dentales son piezas de titanio que se colocan en el hueso maxilar o mandibular para sustituir la raíz del diente perdido. Con el tiempo, el hueso crece alrededor de la superficie del implante. En un proceso llamado osteointegración, lo que le da una fijación firme y estable. Una vez completada esta fase, se coloca sobre el implante una corona o prótesis que reproduce la forma, el color y la función del diente natural. A diferencia de un puente dental, los implantes dentales no necesitan apoyarse en los dientes vecinos, por lo que no es necesario tallarlos ni debilitarlos para sostener la nueva pieza.

Cuándo se recomienda un implante dental

Los implantes dentales están indicado siempre que falte una o varias piezas y el paciente disponga de suficiente hueso y encía sana para sostenerlo. También se recomienda cuando se han perdido varios dientes seguidos y se busca evitar una prótesis removible, o cuando se ha perdido toda la dentición y se plantea una rehabilitación completa apoyada en varios implantes. Antes de decidir, valoramos siempre el estado del hueso mediante una radiografía o un escáner 3D, y comprobamos que no exista ninguna infección activa ni enfermedad periodontal sin tratar, ya que ambas condiciones pueden comprometer el éxito del tratamiento. En algunos casos, cuando el volumen de hueso disponible es insuficiente, es posible recurrir previamente a un injerto óseo para preparar la zona antes de colocar el implante.

Qué ocurre si no repones un diente perdido

Dejar un hueco sin resolver no es solo una cuestión estética. Cuando falta un diente, el hueso de esa zona deja de recibir estímulo masticatorio y comienza a reabsorberse poco a poco, lo que con el tiempo puede reducir el volumen óseo disponible y complicar más adelante la colocación de un implante dental o requerir un injerto previo. Además, los dientes vecinos tienden a inclinarse o desplazarse hacia el espacio vacío, y el diente opuesto puede sobrerrupcionar al perder su punto de contacto, alterando la mordida y la forma de masticar con el tiempo. Esto también dificulta la higiene en esa zona, ya que los espacios que se generan son más difíciles de limpiar y favorecen la acumulación de placa.

Cómo es el proceso paso a paso

El tratamiento de un implante dental comienza siempre con un estudio completo: radiografías, en ocasiones un escáner 3D, y una valoración del estado general de encías y dientes. Si hay caries o restos de una pieza dañada que aún se pueda salvar, valoramos primero esa opción, como explicamos en nuestro artículo sobre tratamientos conservadores para salvar un diente antes de extraerlo; el implante se reserva para cuando ya no hay diente que conservar. Una vez decidido el tratamiento, se coloca el implante bajo anestesia local, en un procedimiento que suele ser sencillo y con una recuperación rápida en la mayoría de los pacientes.

Cuidados para que tus implantes dentales duren toda la vida

Aunque el implante dental no pueden desarrollar caries, sí pueden sufrir una inflamación de los tejidos que los rodean si no se cuidan adecuadamente, un problema conocido como periimplantitis. Por eso recomendamos mantener una higiene diaria minuciosa, usando cepillos interdentales o irrigador en la zona del implante, y acudir a revisiones periódicas para comprobar el estado del hueso y de la encía. La Sociedad Española de Implantes insiste en que el mantenimiento profesional regular es tan importante como la propia cirugía para garantizar la supervivencia del implante a largo plazo.