Sensibilidad dental: por qué aparece el dolor al frío y al calor

Dentista con un paciente que padece sensibilidad dental

Sensibilidad dental: por qué aparece el dolor al frío y al calor

La sensibilidad dental es una de las molestias más comunes que vemos a diario en consulta: ese pinchazo breve e intenso que aparece al morder un helado, beber café caliente o incluso al respirar aire frío. En Clínica RAdental, clínica dental en Granada, atendemos cada semana a pacientes que llevan meses conviviendo con esta molestia sin saber que tiene solución, y por eso queremos explicar de dónde viene y cómo se trata.

Qué es la sensibilidad dental y cómo se manifiesta

La sensibilidad dental se produce cuando la dentina, la capa que se encuentra bajo el esmalte y recubre la raíz del diente, queda expuesta. Esta capa está recorrida por miles de diminutos túbulos que conectan con el nervio, de modo que cualquier estímulo térmico, ácido o mecánico provoca un movimiento de fluido en su interior y una respuesta dolorosa inmediata. Es lo que en odontología se conoce como teoría hidrodinámica, el mecanismo mejor aceptado por la comunidad científica para explicar este tipo de molestia. Según datos de la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración, una parte considerable de la población adulta ha convivido con sensibilidad dental en algún momento de su vida, con mayor incidencia entre los 20 y los 40 años. El dolor suele ser corto, agudo y desaparece en cuanto se retira el estímulo, lo que lo diferencia de un dolor de muelas persistente o nocturno.

Los dientes sensibles: causas más frecuentes

Detrás de unos dientes sensibles casi siempre hay una pérdida progresiva de esmalte o una retracción de las encías que deja la dentina al descubierto. Entre las causas que vemos con más frecuencia en Clínica RAdental están el cepillado demasiado agresivo, que desgasta el esmalte y empuja la encía hacia abajo, y las dietas muy ácidas, como los zumos de fruta o las bebidas gaseosas, que erosionan la superficie del diente. El bruxismo también favorece la aparición de sensibilidad dental, ya que apretar o rechinar los dientes desgasta el esmalte con el tiempo; si sospechas que puede ser tu caso, te recomendamos nuestra entrada sobre bruxismo dental y cómo detectar y prevenir el desgaste de tus dientes. Otras causas habituales son la enfermedad periodontal, las caries no tratadas y los tratamientos de blanqueamiento realizados sin supervisión profesional.

Señales que no conviene pasar por alto

No toda molestia dental responde a los mismos motivos, y por eso conviene prestar atención a cómo se comporta el dolor. Si la molestia aparece solo con el frío o el dulce y dura unos segundos, suele tratarse de un problema de esmalte o encía. Sin embargo, si el dolor es intenso, se prolonga en el tiempo o aparece por la noche sin motivo aparente, puede indicar una caries profunda o un problema en el nervio del diente, y en ese caso conviene valorar tratamientos más específicos. Como ya explicamos en nuestro artículo sobre tratamientos conservadores para salvar un diente antes de extraerlo, cuanto antes se diagnostique el origen del dolor, más sencillo resulta el tratamiento y mejor es el pronóstico para la pieza afectada.

Tratamientos para reducir la sensibilidad dentaria

El abordaje de la sensibilidad dentaria depende de su causa y de su intensidad. En los casos más leves, solemos recomendar pastas dentales desensibilizantes con nitrato potásico o sales de arginina, que ayudan a sellar los túbulos dentinarios con el uso continuado. Cuando la retracción de encía es más marcada, aplicamos barnices de flúor o selladores específicos directamente sobre la zona expuesta durante la revisión. En los casos donde hay una caries subyacente o un empaste antiguo que ha perdido su función, es necesario restaurar la pieza; en nuestra entrada sobre empastes dentales en Granada explicamos cuándo hay que cambiar un empaste antiguo y cómo influye en la sensibilidad. Si el problema procede de una encía muy retraída, valoramos también técnicas de recubrimiento radicular para proteger la raíz de forma más duradera.

Hábitos para cuidar tu sonrisa cada día

Además del tratamiento profesional, hay hábitos diarios que ayudan a mantener a raya la sensibilidad dental. Usar un cepillo de cerdas suaves y evitar la presión excesiva al cepillarte protege tanto el esmalte como la encía; si tienes dudas sobre tu rutina de higiene, te recomendamos nuestra entrada sobre limpieza dental y por qué no basta solo con el cepillado diario. Moderar el consumo de bebidas y alimentos muy ácidos, esperar al menos media hora antes de cepillarte después de tomarlos y acudir a revisiones periódicas son medidas sencillas que marcan una gran diferencia a largo plazo. Si además notas que aprietas los dientes por la noche, conviene valorar una férula de descarga para proteger el esmalte mientras duermes.